En 2017, desde Mediación Comunitaria, creamos el espacio Carmen Creativo, una oportunidad para convivir, integrar e incluir a comunidades con discapacidad intelectual en distintos proyectos. Durante este tiempo hemos utilizado el arte y la agricultura urbana para crear experiencias con comunidades que trabajan con personas con discapacidad intelectual y psíquica.

Una de ellas es la Federación Ecuatoriana Pro Atención a las Personas con Discapacidad Intelectual y sus Familias (FEPAPDEM). En julio de 2019, nos eligieron como la sede del Primer Concurso Nacional de Pintura de Personas con Discapacidad Intelectual: Mi mundo, nuestro mundo soy como soy. Veinticinco finalistas llegaron desde varias ciudades del país y recrearon sus pinturas en los patios del museo, que después se exhibieron en nuestra sala temporal junto a las menciones de honor.

El tema del concurso fueron los artículos 4, 5, 11 y 16 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que buscan lograr educación de calidad, igualdad de género, ciudades y comunidades sostenibles, paz, justicia e instituciones sólidas. Se crearon dos categorías de participantes hasta 18 años y mayores de 18 años y en cada una se eligieron tres ganadores y realizamos la premiación en el Patio de los Naranjos.

Una de las pinturas ganadoras del Primer Concurso Nacional de Pintura organizado por FEPAPDEM

Otro proyecto es el Huerto Jardín Carmelita, en el que trabajamos junto a la Fundación EINA y su programa de Vida independiente, que se enfoca en desarrollar habilidades en jóvenes y adultos con discapacidad intelectual moderada que no tuvieron un proceso educativo adecuado. Esta iniciativa comenzó en 2018 y busca crear un huerto en la Fundación EINA para ampliar los espacios de convivencia y ser una opción terapéutica (o incluso de inserción laboral). Para lograrlo, hemos realizado varios encuentros en los huertos de los cinco espacios de la Fundación Museos de la Ciudad y en la escuela.

Tuvimos talleres de creación de huertos junto a la Fundación EINA

Además, durante 2019 se trabajó con Huertomanías, un emprendimiento de huerto urbano que busca motivar la autonomía de personas que han tenido dificultad para ser insertados en el mercado laboral. También realizamos recorridos por los huertos de los otros cinco espacios de la Fundación Museos para que conozcan la propuesta de trabajo en agricultura urbana y los hemos complementado con talleres de experimentación artística, según los temas que se abordan en cada huerto.

Desde el Museo del Carmen Alto trabajamos a diario para que estas iniciativas perduren en el tiempo y para que otros espacios y comunidades se sumen a crear experiencias más accesibles. Creemos que el arte y la agricultura urbana son herramientas para romper las barreras de comunicación, que pueden generar nuevos entornos que favorezcan la integración social. Nuestros proyectos buscan eliminar la idea de que la discapacidad intelectual es una enfermedad para promover situaciones favorables para la integración social y romper los estigmas que se han generado.


Escrito por Gabriela Morejón