El cuidado, limpieza y conservación de los bienes patrimoniales es una actividad que requiere de conocimiento, práctica y destrezas. Aunque muchos piensan que es un proceso homogéneo, en realidad cada bien patrimonial, dependiendo de sus características, necesita de cuidados específicos, a fin de garantizar su correcto estado de conservación. En ese sentido, no es lo mismo conservar objetos de madera, metal, porcelana, cerámica, etc. En este pequeño artículo, les contamos cómo se realiza la conservación de bienes trabajados en cuero.

El Museo del Carmen Alto posee en su colección objetos utilitarios como maletas o “petacas” de cuero, que servían para almacenar alimentos y como objetos de transporte para viajes; baúles repujados en cuero, anteriormente usados para guardar ropa; camas con soporte trabajado en cuero; e incluso objetos trabajados con más detalle, como los baúles calados.

Petaca elaborada con piel de cuero.

Petaca elaborada con piel de cuero.

Cama carmelita con soporte en cuero.

Cama carmelita con soporte en cuero.

Cofre con cuero calado.

Cofre con cuero calado.

Además de estos objetos, el Museo del Carmen Alto posee un amplio fondo documental, en el que se pueden encontrar libros con encuadernaciones en cuero.

Libros con encuadernaciones en cuero.

Libros con encuadernaciones en cuero.

El cuero es un material muy sensible a la humedad, más o menos higroscópico (se dilata o se contrae con el aumento o disminución de la humedad de la atmósfera), lo que puede alterar su resistencia y flexibilidad, y volverlo susceptible al ataque biológico. En ese sentido, especialmente en las zonas tropicales, es importante realizar limpiezas periódicas, porque la suciedad atrae insectos que ocasionan múltiples problemas.

Para su preservación y conservación es necesario conocer el estado en el que se encuentra el objeto y plantear una metodología de intervención acorde a las características del bien y los deterioros que presente.

De esta manera, en primer lugar, se debe quitar el polvo superficial con la ayuda de brochas de cerdas suaves y, de preferencia, utilizar una aspiradora, ya que, cuando se lo utilizando únicamente una brocha, se pueden causar abrasiones al material.

En museos o espacios en donde existan materiales de este tipo, es importante mantener los niveles de HR (humedad relativa) sobre el 40%, de lo contrario el cuero empieza a resquebrajarse y pierde su flexibilidad característica; y, por el contrario, la humedad no debe superar el 65%, ya que, en este caso, puede generarse moho, que terminaría por provocar manchas en el cuero.

Cuando el cuero se encuentra muy reseco es necesario hidratarlo, lo que deberá hacerse de forma cuidadosa, utilizando hisopos para libros u objetos pequeños, y paños humedecidos con agua tibia, para baúles u objetos de mayor tamaño. En este caso, hay que probar diversos solventes, con la finalidad de corregir las deformaciones que se hayan producido.

Hidratación de encuadernaciones en cuero.

Hidratación de encuadernaciones en cuero.

Puede ser que el objeto elaborado en cuero haya perdido algunas partes de su constitución física, lo que requerirá realizar injertos en las partes faltantes.

Finalmente, para evitar la resequedad, se aplican productos que contengan lanolina y cera, para protección de la superficie del cuero, lo que a su vez da vida y brillo al material, garantizando su existencia por periodos prolongados.

Aplicación de productos de protección.

Aplicación de productos de protección.