El cuidado, limpieza y conservación de los bienes patrimoniales es una actividad que requiere de conocimiento, práctica y destrezas. Aunque muchos piensan que es un proceso homogéneo, en realidad cada bien patrimonial, dependiendo de sus características, necesita de cuidados específicos, a fin de garantizar su correcto estado de conservación. En ese sentido, no es lo mismo conservar objetos de madera, metal, porcelana, cerámica, etc. En este pequeño artículo, les contamos cómo se realiza la conservación de las pinturas de caballete.

La pintura de caballete se realiza en soportes como madera, tela, algodón, metal, papel, cartón, alabastro, vidrio, madera, etc. De manera particular, les contaremos más sobre cómo se realizar la conservación de obras, cuyo soporte es la tela, siendo las más utilizadas, el algodón, el cáñamo, el lino, la seda y el yute.

Para conservar las pinturas realizadas sobre tela, es necesario conocer su composición, sus elementos, las capas que la constituyen y la técnica con la que está elaborada.

Existen varios agentes de deterioro que afectan a las pinturas sobre tela, por ejemplo, la degradación del material constitutivo (celulosa), que se produce por el paso del tiempo y por el contacto con el aire – temperatura y humedad – a la que está expuesta. Por otra parte, las telas también se ven afectadas por la falta de elasticidad, lo que produce dilataciones o encogimientos por acción de la humedad.

Este tipo de obras también suele ser susceptible a ataques microbiológicos, debido a las colas animales existentes en las bases de preparación, lo cual, junto a la humedad relativamente alta, produce un campo de cultivo ideal para bacterias y hongos, que descomponen los lienzos y alteran las capas de pintura, deshaciendo la celulosa de las fibras y provocando daño en los hilos.

Al realizar la conservación de una pintura de caballete en tela, en primer lugar, se debe observar el estado de conservación de la capa pictórica. Lo ideal, es realizar este proceso iluminando la obra desde diferentes ángulos, para evidenciar que no existan desprendimientos de la pintura. Para ello podemos ayudarnos de una lupa.

Si la pintura está bien adherida a su base de preparación, entonces se puede limpiar el polvo superficial con una brocha pequeña de cerdas suaves, en sentido superior – inferior, y con la ayuda de una aspiradora.

Limpieza superficial de la capa pictórica.

Limpieza superficial de la capa pictórica.

Además, es indispensable limpiar la parte posterior de la obra, de la misma forma que se detalla en el párrafo anterior, ya que, en los listones del bastidor, en las cuñas o en los marcos, se retiene el polvo, que, a su vez, acarrea otros contaminantes.

Limpieza posterior de la obra.

Por otra parte, cuando las telas de las obras sufren distensiones, es necesario realizar un ajuste de cuñas, que son las pequeñas maderas esquineras que se encuentran en los bastidores técnicos, para tensar nuevamente la tela y evitar daños en la pintura. Al respecto de esto, años atrás las obras tenían bastidores fijos, lo que no permitía realizar este ajuste a la tela, por lo que, en estos casos, es necesario cambiar a un bastidor técnico.

Ajuste de cuñas.

Finalmente, también se debe realizar una limpieza superficial a los marcos, sobre todo cuando estos tienen irregularidades en su forma, ya que son propensos a receptar el polvo, junto a otros contaminantes.

Limpieza superficial de marcos.