Es curioso el hecho de que San José, pese a haberse sometido obedientemente a los designios divinos asumiendo la paternidad terrenal de Jesús, cumpliendo así un papel relevante en la historia de la Salvación, sea apenas mencionado en la Biblia. La intención de este artículo es destacar el rol paternal de este santo patriarca, muy venerado por la devoción popular.

Su rol de padre putativo de Jesús está señalado en los relatos de Lucas y Mateo en torno a la infancia de Jesús. La literatura apócrifa, por su parte, ofreció una rica información basada en leyendas y tradiciones que construyeron una historia de este personaje sagrado y que, a su vez, constituyeron una fuente de inspiración para sus representaciones artísticas.

Dice la leyenda apócrifa que José era un hombre anciano, viudo y padre de varios hijos cuando fue elegido, mediante un prodigio, para desposar a la Virgen María, quien tenía alrededor de 12 años. El Espíritu Santo se posó sobre la vara seca que José llevaba entre sus manos y esta floreció milagrosamente como señal divina de su designio. A partir de este hecho inicia la historia de José, cuyo rol clave en el cristianismo es el de ser custodio del Hijo de Dios.

San José: Anónimo, siglo XVIII Colección Museo del Carmen Alto

El Evangelista Mateo relata que, antes de que José y María consumaran su matrimonio, ella quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. Cuando José advirtió el embarazo de su esposa, pensó en abandonarla en secreto; pero el Ángel Gabriel se le apareció en sueños para disipar sus dudas explicándole que la criatura que María esperaba era obra del Espíritu Santo: “Tú le pondrás el nombre de Jesús; o sea, tú lo recibirás como hijo tuyo”, le dijo el ángel.  José, cuya primera virtud era la obediencia, hizo lo que el ángel le había ordenado y recibió en su casa a su esposa.

San Lucas continúa con el relato y cuenta que en aquellos días, el emperador Augusto ordenó hacer un censo en todo el imperio. Toda la población debía inscribirse en sus respectivas ciudades. José, como era descendiente de David, salió de Nazaret de Galilea y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María que estaba próxima a dar a luz. Cuando llegaron a Belén, el Niño nació y José lo llamó Jesús (Mateo 1, 18-25), lo envolvió en pañales y lo depositó en un pesebre. (Lucas 2, 1-2); (Lucas 2, 3-7)

Nacimiento del Niño Jesús: Anónimo, siglo XVIII Colección Museo del Carmen Alto

Pasado el plazo establecido por la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación de la Madre y llevar al Niño al Templo para circuncidarlo y  consagrarlo a Dios, como era costumbre con los varones primogénitos. (Lucas 2, 22-24)

Dos años después, un ángel advirtió en sueños a José sobre la matanza de los inocentes ordenada por Herodes, quien buscaba al Niño Jesús para matarlo; así que José tomó al Niño y a su Madre y se retiró a Egipto. (Mateo 2, 13-15) Después de la muerte de Herodes, en un nuevo sueño, un ángel ordenó a José regresar con su hijo y su esposa a la tierra de Israel, ya que el peligro había pasado. La Sagrada Familia emprendió el regreso a Galilea y fueron a vivir en Nazaret; así había de cumplirse lo que dijeron los profetas acerca del Mesías: ”lo llamarán Nazareno”. (Mateo 2, 19-23)

Huida a Egipto Anónimo, siglo XVIII Colección Museo del Carmen Alto

Los relatos, tanto bíblicos como apócrifos, señalan que José aceptó a Jesús como si fuera propio, sin ser su hijo de sangre, cumpliendo con la voluntad divina. Tal como le fue encargado, puso nombre al Niño, lo adoptó como hijo suyo, lo acogió y alimentó con el trabajo de sus manos, lo protegió de los peligros que le asecharon, lo educó y le brindó su cariño paternal.

San José con el Niño Pintura mural, siglo XVIII Portería externa del Monasterio del Carmen Alto

Al igual que otros niños de su tiempo, Jesús debió haber aprendido sus primeros conocimientos de sus padres María y José; pero es a José a quien le fue confiado ponerle el nombre a Jesús y educarlo según la tradición del pueblo judío. Los padres, especialmente la madre en la infancia, impartían a sus pequeños los primeros rudimentos de una instrucción que era sobre todo moral. Sin embargo, los niños cuando dejaban la infancia quedaban bajo la guía de su padre. Uno de los deberes más sagrados que tenía un padre de Israel respecto a su propio hijo, era la educación religiosa. Es muy posible que José haya transmitido a Jesús, la historia de la salvación, el significado de la Pascua, la historia de Israel y las tradiciones nacionales que estaban imbuidas y mezcladas con tradiciones religiosas.

En tiempos de Jesús, el conocimiento de la escritura estaba muy extendido entre el pueblo de Israel. Todo jefe de familia sabría escribir, por esa razón se afirma que José y también su esposa María podían leer y escribir en hebreo, siendo el arameo el idioma de uso diario. Así pues, José enseñaría la escritura a Jesús y probablemente pudo haber sido su primer maestro en la práctica y enseñanza de la Torá.[1]

El padre era también el responsable de dar al hijo una formación profesional. Los oficios eran comúnmente hereditarios y las técnicas manuales de los diferentes trabajos se aprendían en el taller familiar. De manera que, seguramente, José transmitió a Jesús su humilde oficio de carpintero, el trabajo manual en Israel no tenía las connotaciones negativas de otros pueblos y civilizaciones, al contrario era visto como algo bueno y necesario.

[1] Es el texto que contiene la ley y el patrimonio identitario del pueblo judío; es llamado pentateuco en el cristianismo; y constituye la base y el fundamento del judaísmo.

El taller de San José o la Sagrada Familia Anónimo, siglo XVIII Museo del Carmen Alto

Jesucristo fue conocido por su trabajo, y por ser el hijo de José: “No es éste el artesano, el hijo de María…” (Marcos 6, 3). “¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos poderes? ¿No es éste el hijo del artesano?” (Mateo 13, 55), “¿No es éste Jesús, el hijo de José, de quien conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo es que ahora dice: ‘He bajado del cielo’?” (Juan 6, 42). Es así que estos testimonios evangélicos confirmarían que, según la costumbre en Israel, Jesús aprendió su oficio de su padre José.

Por todo ello San José es considerado por la Iglesia católica paradigma de padre, pues, de acuerdo a su vocación paternal y obediencia a Dios, educó y preparó a su Hijo adoptivo para realizar la misión que como Hijo de Dios debía cumplir.

 

Realizado por:
Myriam Navas Guzmán

 

BIBLIOGRAFÍA

Paulinas, E. (1984). Evangelios y Hechos de los Apóstoles. Madrid: Ediciones Paulinas, Ediciones Verbo Divino.

San José: educación de Jesucristo. En: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Jos%C3%A9:_Educaci%C3%B3n_de_Jesucristo