Los textiles son bienes culturales muy susceptibles a deterioros por los materiales intrínsecos con los que están elaborados, esto sumado a factores como la incidencia de la luz, radiación ultravioleta, altos niveles de humedad relativa y temperatura, polución del ambiente, son agentes que pueden provocar cambios en la estructura de estos bienes, de allí la necesidad de controlar y mantener un protocolo adecuado para su conservación.

La limpieza de los textiles debe ser muy cuidadosa, para hacerlo superficialmente y eliminar el polvo, se realiza el proceso de forma manual y mecánica por medio de una aspiradora con absorción  moderada y controlada, siempre protegiendo el textil con una fina malla plástica, de esta forma precautelamos que se levanten o pierdan elementos constitutivos del bien.

La manipulación de los textiles debe ser muy cuidadosa sobre todo en los bienes  contaminados, su manipulación debe ser con guantes y mascarillas para evitar contaminarse con las esporas que pueden estar presentes.

Previo a la limpieza es necesario verificar que no existan desprendimientos o material que se pueda perder durante este proceso.

Cuando existen manchas o grasas adheridas al textil, estas se deben eliminar mediante procesos químicos con solventes apropiados para tal fin.

Para corregir deformaciones se lo realiza por medios mecánicos con pesos de plomo y/o vidrios, los cuales son aplicados sobre el área a corregir. Se puede trabajar con dosis de vapor controlado sobre las superficies con hilos de metálicos.

Dentro de los procesos de conservación es necesaria la verificación de los códigos de los bienes, el cual técnicamente, es mejor colocarlo en una pequeña cinta de tela, cosida de manera delicada pero firme en una parte no visible del bien cultural.

 

 

Exposición de los textiles

De acuerdo a las características del bien, se recomienda exponerlos en forma horizontal, ya que por el peso de los materiales con los que están elaborados se pueden producir roturas y/o deformaciones. Se puede controlar el tiempo de exposición, rotando con otros bienes periódicamente.

Se recomienda un nivel de HR (humedad relativa) entre el 45% y 65% (dependiendo de la zona geográfica, la temperatura  entre 18° a 21° C y una exposición máxima de 50 luxes).