El pollino, asno o burro, como se le conoce en diferentes partes, es un animal simbólico por su aparición en ciertas escenas cristianas. En el Antiguo Testamento se refleja un suceso en el que el profeta Balaam maltrató a la burra que lo llevaba y ésta le habló.

Otro registro en el que aparece el burro es cuando Jesús era pequeño y junto a sus padres tuvieron que huir a Egipto. Este animal es incorporado además en las representaciones de los belenes.

Al aproximarse la Semana Santa, recordamos la escena de la Entrada Triunfal de Jesús a Jerusalén, más conocida como Domingo de Ramos, en esta historia aparece el pollino, mencionado tanto en los cuatro evangelios, como en la profecía del Antiguo Testamento realizada por Zacarías, en la que se anunciaba: «He aquí que viene tu rey (…), montado en un asno, en un pollino hijo de asna» (Zacarías 9:9).

Marcos narra en el capítulo 11, los versos 1–2 y 7–11: “Cuando se acercaban a Jerusalén, junto a Betfagé y a Betania, frente al monte de los Olivos, Jesús envió dos de sus discípulos, y les dijo: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego que entréis en ella, hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado; desatadlo y traedlo. (…) Y trajeron el pollino a Jesús, y echaron sobre él sus mantos, y se sentó sobre él. También muchos tendían sus mantos por el camino, y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían por el camino”.

Grabado incluido en:
Oficio de la Semana Santa traducido al castellano e ilustrado
Dr. D. Joaquín Lorenzo Villanueva
Madrid
1786

 

Grabado incluido en:
Oficio de la Semana Santa y Semana de Pascua
Dr. D. José Rigual
París
1851

El análisis de la figura del burro en la iconografía es extenso, el pollino ha sido referente de comparaciones realizadas por filósofos, poetas y pintores desde cientos de años atrás. Igual de extenso es el análisis iconológico que presenta diversas interpretaciones y simbologías de acuerdo al contexto en que ha sido estudiado.

Lo que por ahora se puede decir es que desde comienzos de la historia, los burros han sido utilizados para transportar cargas pesadas y trasladar personas, debido a su gran resistencia y larga vida.

Se suele decir que los burros son tercos, pero no lo son, estos animales poseen un sentido de conservación desarrollado que los conduce a no obedecer órdenes que pueden atentar su seguridad. Por el contrario, se dice que son animales inteligentes, cautelosos y juguetones.

El burro es un buen centinela, detecta la intrusión de animales que pueden hacer daño, por ejemplo, al ganado. También actúa como alarma por sus fuertes rebuznos. Curiosamente los burros son animales inteligentes, dóciles y sumisos, y se ha evidenciado que regresan a su casa si se han perdido.

Las imágenes de personajes bíblicos, así como de animales, han quedado registradas en varias categorías artísticas, muchas de las cuales se las encuentran en libros como los grabados que reposan en la Biblioteca del Museo del Carmen Alto.

Noralma Suárez

Responsable de Reserva

Museo del Carmen Alto