Hoy en día las personas hemos recurrido al uso de sonidos en nuestros celulares, los que tenemos identificados y clasificados para saber qué persona es la que está tratando de comunicarse con nosotros. Colocamos secciones de canciones de nuestra preferencia, tonos que vienen con el celular, sonidos que nos identifiquen a nosotros así como a quienes nos escriben o llaman.

Cosa parecida sucedía con el toque de las campanas que, al ser tañidas en medio del silencio, emitían ciertos códigos los que –sobre todo por personas mayores- eran reconocidos por quienes estaban acostumbrados y familiarizados con ellos.  Lastimosamente el crecimiento poblacional en las ciudades y pueblos, ha incidido en la pérdida de este uso comunicacional.

En los conventos y monasterios hay reglas de vida que impulsan a guardar silencio para entrar en comunión con Dios. La orden carmelita descalza tiene su fundamento en las Constituciones escritas por Santa Teresa de Jesús las que consideraban: la oración continua, el ayuno, la abstinencia de carne, la renuncia a los bienes materiales y a guardar silencio[1] como prácticas fundamentales de la vida conventual.

El silencio llevado dentro del Monasterio para alcanzar la oración, solemnidad y comunicación continua con Jesús, se rompe a determinadas horas del día cuando el sonido de la campana, con sus toques y repiques, altera la cotidianidad para avisar de actividades conventuales, visitas o tareas por realizar. Este mecanismo de comunicación interna ha sido usado durante siglos y permanece hasta el día de hoy.

Por medio de los tañidos de las campanas se identifican a las personas que llegan al Monasterio; por ejemplo, para anunciar la llegada del confesor se realizará 1 repique +  6 toques, para anunciar la llegada del médico1 repique + 1 toque, para convocar a la comunidad a la Eucaristía, al desayuno, a la recreación, o a la cena 12 toques + 1 repique.  En el caso de llamar a las religiosas, como la Rvda. Madre Priora, el mecanismo utiliza el código: 1 toque; para la Rvda. Madre Supriora 2 toques y, así,  cada hermana sucesivamente será identificada con un número determinado de toques y repiques.

[1] Tomado del guión museológico del Museo del Carmen Alto, 2013

Monja tañedora Foto: Santiago de la Torre

Las campanas se transforman en objetos musicales y parte de la historia del Monasterio. Tienen forma de copa invertida, con un yugo o asa que es la parte donde se cuelga y sostiene la campana. La sección donde emanan los sonidos por los golpes se llama badajo, elemento metálico en forma de pera o cilíndrico. Los sonidos producidos varían por la composición y aleación, por los movimientos a los que están sujetas y por el tipo de fundición, realizado en su mayoría en bronce: compuesto de cobre, con un porcentaje de estaño. La monja asignada tañe las campanas tres veces al día para convocar a las misas de Ángelus (recordatorio de la Anunciación de María): a las 6 de la mañana, a las 12 del día y a las 6 de la tarde desde su fundación.

Se cree que fue San Paulino, obispo de Nola, coetáneo de San Gerónimo quien introdujo el uso de las campanas para llamar a los fieles, otros remiten al Papa Sabiniano en el año 604. Antes de este tiempo se presume que los religiosos eran convocados por medio de trompetas, el golpeteo de tablillas de madera o a viva voz.

El uso de las tablillas de madera también se lo hace en el Monasterio de las carmelitas descalzas: una vez al levantarse (4 y media de la mañana) y otra en la noche para el retiro a la cena;  además, 10 minutos antes de las 12 del mediodía, 10 minutos antes de las 3 de la tarde, 10 minutos antes de las 5 de la tarde y 10 minutos antes de las 9 de la noche[1] como un sistema recordatorio.

Es en el siglo VII cuando se manda a todas las iglesias a colocar campanas para que tocaran en los oficios, misas y festividades; posteriormente se construyen torres para colocar ahí las campanas, de tal manera que el sonido llegue lo más lejos posible. De esta forma las catedrales debían tener cinco o más campanas, las parroquias dos o tres y las iglesias de órdenes mendicantes u oratorios particulares una. Antes de dedicarlas al culto, se acostumbraba a bendecirlas[2].

 Para bendecir las campanas se cantaban salmos, se rociaba la campana con agua bendita, asignándole el nombre de algún santo. En las campanas bendecidas se prohibía colocar nombres o figuras profanas, lo permitido era solamente el nombre del consagrante, fechas o símbolos dentro de lo establecido.

[1] Entrevista a Priora del Monasterio del Carmen Alto Quito, junio 2020

[2] https://www.muyinteresante.com.mx/preguntas-y-respuestas/origen-campanas/

Inscripción: MARYA YSABEL Campana gradas principales Museo

Los concilios del siglo XVI prohibieron que las campanas bendecidas se usaran para otros fines que no fuesen los religiosos.  Con el pasar de tiempo su tañido se usó en casos de emergencia como para el aviso de incendios, advertencias de ladrones y otros.  El toque desautorizado del que en ocasiones eran objeto las campanas, trajo problemas a la ciudadanía porque confundía a la gente de los eventos religiosos y hasta se profanaban los espacios para robarlas.

En un momento histórico se creía que el sonido espantaba demonios y curaba enfermos. El sonido de estas ha sido utilizado para: rondas nocturnas, procesiones, llamar a duelos, apertura de mercados, aviso de tormentas, ahuyentar animales feroces y, hoy en día incluso, para realizar conciertos entre varios campanarios.

Entre el Monasterio del Carmen Alto y el Museo del Carmen Alto se encuentran alrededor de siete campanas[1], algunas se utilizan para el llamado interno de las hermanas, como ya se ha comentado. Por medio de actas de la comunidad se conoce que cuando llegaron las hermanas carmelitas desde Lima para fundar el Monasterio, trajeron -como parte del menaje- tres campanas una grande y dos pequeñas, una de ellas para el rezo en el coro[2].

EL CAMPANARIO DE LA IGLESIA DEL CARMEN ALTO

La iglesia del Carmen Alto data del siglo XVII y fue Marcos Guerra el arquitecto de la iglesia de la Compañía de Jesús quien trabajó también en la del Carmen Alto. Después de algunos sismos ocurridos durante el siglo XIX, donde se destruyó parte de las bóvedas de la iglesia así como los campanarios, el sacerdote y arquitecto Pedro Brüning[3] realizó una intervención en el siglo XX.

[1] El museo del Carmen Alto abrió sus puertas en el año 2013 utilizando los claustros más antiguos de la comunidad carmelita, lo interesante es que el espacio es utilizado aún por las hermanas cuando ellas lo requieren, luego de las horas de trabajo del museo o a la madrugada, por lo que muchos de los objetos dentro del espacio son compartidos.

[2] Adriana Pacheco Bustillos, Historia del Convento del Carmen Alto (Quito, Ediciones Abya Ayala 2000), 32.

[3] Alfonso Ortiz Crespo, Arte quiteño al mundo, guía para la promoción internacional del patrimonio histórico y cultural de Quito, Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, 72.

Gradas de acceso al campanario

Para subir al campanario se accede por unas gradas tipo caracol, de recorrido continuo, tipo helicoidal, elaboradas en ladrillo. Se llega a la torre norte y se sale a una terraza abovedada con ladrillo pastelero vidriado, al extremo sur se observa la otra torre, estas combinan los estilos neoclásico y neogótico. Están formadas por tres cuerpos y un remate. En estos cuerpos se encuentran de igual forma alternadas pilastras dóricas con fustes lisos y pilastras jónicas con fustes acanalados. Las campanas se encuentran dentro de vanos de arcos ojivales en las cuatro caras. El remate de las torres es de estilo neo renacentista, con planta rectangular imitando los tejados de pizarra francesas, coronan unos pequeños templetes cuadrangulares[1], sobre ellos así como a los costados se aprecia la flor de lis.

[1] Tomado del Estudio histórico y tecnológico de las campanas del centro histórico de Quito, María Gabriela Mena Galárraga, Instituto Metropolitano de Patrimonio, junio 2016

Vista del campanario de la Iglesia del Carmen Alto desde el Museo de la Ciudad

 

Torre sur

DESCRIPCIÓN DE LAS CAMPANAS

 CAMPANA 1

Esta campana posee letras doradas superpuestas al metal, las cuales no son tan legibles:

Transcripción de la inscripción:

SIE(¿)DO (¿IGIHA PR II VEZ LA RM JOSEFA DEL CORAZON DE JESUS

SE FUNDIO ETA CAMPANA EN 31 DE OCTUBRE DE 1863

(…) A LA BENDIJO EL SR CAPELLA OR MATIAS PAZ

(…) MARIA DEL CARMEN

Campana 1

 

CAMPANA 2

Posee letras doradas superpuestas al metal, casi ilegible por deterioro del texto y la campana, por lo que no hay certeza de la claridad del poco texto recuperado:

Transcripción de la inscripción:

(…)ES S. JOSE i LA (¿) (cruz) ONSAG (daño) (¿) YLLRNO SORI (…)

(…)(D?) O. JOSE CV (cruz) iCAi (daño) O (…)

(…)(7) o DE NO (cruz) VIEM. ° (daño) (…)

Tiene cruz latina como símbolo de protección. Está formada por rombos con decoración geométrica al interior y tiene un pedestal formado por cuatro rombos.

 

CAMPANA 3

Transcripción de la inscripción:

ANO 1908 MARYA TERESA DE JESUS

SIENDO PRIORA LA R.M. YSABEL DEL SSMO SACRAMENTO

Tiene cruz latina como símbolo de protección. Está formada por rombos con decoración geométrica al interior y tiene un pedestal formada por cuatro rombos[1].

[1] Las descripciones de las campanas han sido tomadas del Estudio histórico y tecnológico de las campanas del centro histórico de Quito, María Gabriela Mena Galárraga, Instituto Metropolitano de Patrimonio, septiembre 2016

Detalle arco ojival

Antecoro

Aquí preparábamos nuestras almas para la oración.  Diez minutos antes del rezo, suenan las campanas. Al primer tañido dejamos de lado cualquier actividad y acudimos al encuentro con Dios. Nos arrodillamos en fila, según el orden establecido por la antigüedad y, formando dos grupos, esperamos la última campanada e ingresamos al Coro.

Madre María Elena del Corazón de Jesús, O.C.D., 2013. Tomado del guión museológico MCA septiembre 2013

 

Realizado por:
Noralma Súarez L.
Responsable de Reserva
Julio 2020

 

BIBLIOGRAFÍA:

Del Campo, Luis. Algunos aspectos del tocar de las campanas, ‎1988, PDF, tomado en shorturl.at/pwPTU

Guión Museológico Museo del Carmen Alto, septiembre 2013

Mena Galárraga, María Gabriela. Estudio histórico y tecnológico de las campanas del centro histórico de Quito. Instituto Metropolitano de Patrimonio, septiembre 2016

Ortiz Crespo, Alfonso. Arte quiteño al mundo, guía para la promoción internacional del patrimonio histórico y cultural de Quito, Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, 2014.

Pacheco Bustillos, Adriana. Historia del Convento del Carmen Alto. Ediciones Abya Ayala. Quito. 2000.

https://www.muyinteresante.com.mx/preguntas-y-respuestas/origen-campanas/

https://books.google.com.ec/books?id=eeTFR_G85CkC&pg=PA405&lpg=PA405&dq=mandato+para+colocar+campanas+en+los+conventos&source=bl&ots=SFLqDUmJLE&sig=ACfU3U2dxhu2kPSU_F-iZ-6caUswsCERcA&hl=es-419&sa=X&ved=2ahUKEwjY6YW3jLnqAhULmeAKHZqBCncQ6AEwAXoECAsQAQ#v=onepage&q=mandato%20para%20colocar%20campanas%20en%20los%20conventos&f=false