El proyecto “objeto del mes” del Museo del Carmen Alto destaca un mueble datado en el siglo XVIII, policromado con escenas de santos ermitaños, que sirve de soporte del Cristo de la Piedad que se exhibe en el antecoro del MCA.

Mueble con los primeros ermitaños

Madera policromada, siglo XVIII

Autor: anónimo

Colección: Museo del Carmen Alto

 

El mueble que sirve de soporte al Cristo de la escena de la Piedad, está decorado con escenas en las que presenta a cuatro santos ermitaños vinculados con la orden de Nuestra Señora del Carmen. Los ermitaños eran personas que eligieron alejarse del mundo y confinarse en desiertos o monasterios para dedicarse a la contemplación y oración continúa en completa soledad. Las historias de estos personajes están basadas en antiguas leyendas medievales.

 

  • SANTA EUFROSINA

Santa Eufrosina, detalle

Cuenta la leyenda que esta joven, desde muy pequeña había decido consagrarse a Cristo; sin embargo, su padre insistió en casarla, razón por la que huyó de su casa. Eufrosina cambió de identidad, vistió de hombre y tomó el nombre de Esmaragdo. Fue admitida en un monasterio masculino donde vistió hábito de monje. Vivió cerca de cuarenta años en una solitaria celda haciendo penitencia y oración. Con el paso del tiempo adquirió fama de santidad y sabiduría.  Un día, su padre, entristecido por la pérdida de su hija cuyo paradero desconocía, fue en busca del santo monje Esmaragdo para pedirle consejo, al llegar, el monje estaba muriendo, pero antes del final le reveló a su padre su verdadera identidad.

Fue considerada por la orden carmelita como santa propia, su iconografía permanece en muchas iglesias antiguas de la orden, sobre todo en monasterios femeninos.

 

  • SAN ANTONIO ABAD

San Antonio Abad, detalle

Nacido en el Alto Egipto, probablemente alrededor del año 251 d.C. A la muerte de sus padres distribuyó sus bienes entre los pobres y se retiró al desierto donde vivió en soledad durante muchos años. Es considerado como el fundador del monacato. Cuenta la leyenda que en el siglo XI se desató en Europa una epidemia de erisipela y que muchos se curaron invocando su nombre. Se lo representa como un anciano barbado que viste manto y capucha de monje, lleva un bastón con forma de tau (T) que algunos interpretan como una muleta, y otros, con la cruz egipcia, símbolo de inmortalidad. Suele estar acompañado por un cerdo, animal criado por los monjes antonianos en la Edad Media; o sufriendo tentaciones, ya que, al igual que otros ermitaños, padeció fuertes alucinaciones como consecuencia de su vida ascética en el desierto. Se dice que murió muy anciano, en el año 356, en las laderas del monte Colzim, cerca al mar Rojo.

 

  • SANTA TEODORA

Santa Teodora, detalle

Un relato antiguo cuenta que Teodora era una mujer casada y de conducta irreprochable que vivía en Egipto. Un joven se enamoró de la mujer y al ser rechazado por ella recurrió a una hechicera que con pócimas y palabras llevó a Teodora a consentir en la infidelidad. El arrepentimiento y la culpa de haber cometido pecado de adulterio la llevó a la determinación de hacer penitencia de por vida.

Vistió ropas de hombre y suplicó ser admitida en un monasterio bajo el nombre de Teodoro. Un día, una ventera del lugar acusó calumniosamente al falso monje de ser el padre del hijo que había tenido con un viajero. Teodoro no quiso negarlo, y fue expulsado del monasterio. Cuidó del niño alimentándolo con leche de cabra.
Pasados unos años, suplicó de nuevo la entrada en el monasterio donde se le admitió con la condición de no abandonar su celda. Después de su muerte se se descubrió su condición femenina. Se cuenta que el niño que ella cuidó llegó con el tiempo a ser abad del monasterio.

 

  • SAN PABLO EL ERMITAÑO

San Pablo el ermitaño, detalle

Nació hacia el año 228, cerca al río Nilo en Egipto. Debido a la persecución hacia los cristianos, huyó al desierto y vivió en unas cuevas, cerca de ellas había una fuente de agua y una palmera. Las hojas de la palmera le proporcionaban vestido, sus dátiles le servían de alimento, y la fuente de agua le calmaba la sed. Cuenta la historia que Pablo, al igual que otros ermitaños, fue alimentado por un cuervo que le traía pan todos los días. Cuando cumplió los noventa años fue visitado por San Antonio Abad, quien permaneció con él hasta su muerte.  El relato dice que dos leones le ayudaron a cavar su tumba.  Pablo lleva una barba larga y viste un taparrabo de hojas entretejidas.

Se dice que murió a los 113 años de edad, después de haber pasado 90 años orando y haciendo penitencia en el desierto por la salvación del mundo. Según la tradición, se lo considera el primer ermitaño que se retiró al desierto de Egipto.

 

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS:
Hall, J. (2003). Diccionario de temas y símbolos artísticos 1 (A-H). Madrid: Alianza Editorial.
Hall, J. (2003). Diccionario de temas y símbolos artísticos 2 (I-Z). Madrid: Alianza Editorial.
Noralma Suárez. Ficha de inventario del bien mueble
Realizado por: Myriam Navas G.
Investigación – Museo del Carmen Alto