Juan de Fidanza nace en la región de la Toscana, más tarde cambia su nombre por San Buenaventura debido a una promesa que su madre realizara por sanarlo.  Cuando niño tomó las enseñanzas de los franciscanos, sobre todo de san Francisco de Asís.

Desde muy joven le llamó la atención la ideología de los franciscanos, estudió en París filosofía y teología, en 1257 fue elegido Superior General de los frailes menores, cargo en el que duró aproximadamente 16 años.  Lidió entre los grupos que profesaban la severidad inflexible y los que pedían que mitigasen la regla general, momento difícil de la orden franciscana, por medio de una carta a los provinciales pide la perfecta observancia de la regla.  Por el buen desempeño de su cargo se le conoce como el segundo fundador de la orden franciscana.

Por el cargo asumido, tiene la oportunidad de viajar por diferentes países. Predicó ante grandes personalidades y reyes, era querido por los pontífices como Gregorio X, quien lo nombró cardenal preparándolo como obispo, participó en el congreso de Lyon donde logró unir a grupos que estaban en contra de la iglesia romana.

San Buenaventura y santo Tomás de Aquino recibieron juntos su título de doctores en el año de 1257. San Buenaventura escribió sobre la vida de san Francisco de Asís, se dice que cuando estaba escribiendo se apareció santo Tomás de Aquino, quien al ver en éxtasis a san Buenaventura comentó: “Dejemos que un santo escriba la vida de otro santo”.

San Buenaventura fue un hombre sencillo, humilde que practicaba la caridad. Fue canonizado en 1482 y declarado Doctor de la Iglesia en 1588 por Sixto V.

Una de las tantas representaciones que se ha realizado de este santo, la tenemos plasmada en la obra de Montúfar[1]: Los doctores de la Iglesia de la colección del Museo del Carmen Alto.  El santo aparece en la parte central izquierda –vista de la obra-entre otros personajes como san Agustín, san Jerónimo, san Gregorio Magno, san Ambrosio, santo Tomás de Aquino y San Fulgencio, así como la Trinidad canónica.

Los atributos de San Buenaventura varían, en ocasiones capa y capelo cardenalicio, colgados sobre un árbol aunque a menudo sobre el hábito franciscano. Libro y pluma en su condición de doctor. Ostensorio junto al pecho, mitra de obispo, rosario y crucifijo, otras veces con ramas y coronado por un pelícano.

Respecto a las representaciones de este santo existe también variedad, en este caso se lo ha representado de medio cuerpo, como arrimado a san Ambrosio, de perfil izquierdo, tez joven, barbado, con el hábito café de los franciscanos y con mitra que recuerda su nombramiento de obispo. Entre la mitra y el ala de San Agustín existe una inscripción la cual dice:

 “Sequimur per omnia S. Au / gustinum, et suscipimus / omnia, qua de rectafi / de, et condemnatione ha/ reticorumexposuerit. / exflonses 7”

Traducida parte de ella:

“Seguimos a San Agustín cuando recibimos en todas las cosas, y recibimos todas las cosas, por lo cual se rectifica, y la condena de un ja reticorumexposuerit.

exflonses 7”

[1] Se presume Antonio Montúfar, pintor español del siglo XVII

Detalle San Buenaventura

Detalle obra Los santos doctores y la Santísima Trinidad

Título: Los santos doctores y la Santísima Trinidad Autor: Montúfar Técnica: Óleo sobre lienzo Cronología: Siglo XVII (mediados)

El 15 de julio se recuerda la muerte de este personaje a quien se le concedió el título de «Doctor Seráfico» por las virtudes angélicas que realzaban su saber y amor por Dios. Escribió  algunas obras, entre las cuales destacan: Las siete visiones, Oficio de la cruz, Comentario sobre las sentencias de Pedro Lombardo, Vida de perfección, Soliloquio, Las siete alas del serafín, La leyenda mayor -vida de San Francisco-.

Realizado por:
Noralma Suárez
Responsable de Reserva
Julio 2020

BIBLIOGRAFÍA:

Carmona Muela, Juan. Iconografía de los santos. Madrid: Akal, 2015.

Vorágine, Santiago de la. La leyenda dorada. Madrid: Alianza, 1984.

https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=212

https://www.ewtn.com/spanish/Saints/Buenaventura_7_15.htm